Motivos por lo que puede asustar la muerte.

Existen muchos y variopintos motivos por los cuales el propio paciente puede tener miedo a la muerte. Todos son lógicos y comprensibles, por tratarse de una fase de la vida única, especial, diferente y desconocida para el enfermo terminal.

En muchos casos no se plantea como una parte del ciclo vital, como un nexo de unión entre lo vivido y el final. En muchas ocasiones, consciente o inconscientemente se vive como si la muerte les sucediera a otros, pero no a un mismo.

También el desconocimiento tanto de la temporalidad de esta fase, es decir de cuanto durará, como de la posible gestión del dolor corporal y el sufrimiento emocional generan dudas y miedos.

Si en el pasado el paciente ha vivido pérdidas duras o traumáticas es posible que la suya propia le active memorias de estrés y sufrimiento.

La imposibilidad en la práctica de detener el proceso de envejecimiento y muerte en una fase terminal puede conectar con la sensación de impotencia por parte del paciente.

Los cambios implícitos que conlleva en el mundo familiar, a nivel de relaciones, pero también social, emocional, económico, conlleve cierta inquietud por no saber qué es lo que va a pasar.

Una relación muy crítica con la propia vida, las decisiones tomadas, las que no, puede generar un memoria biográfica negativa, llena de dolor, de culpa, de heridas.

El no saber qué es lo que va a suceder en la inmediatez posterior del momento de la muerte, hace crecer la incertidumbre ante esos pasos inminentes en un terreno que se desconoce, donde la única certeza es que se pisará en él.

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