Hacer un legado para los demás

Cuando la situación y las capacidades mentales lo permite, puede servir de gran ayuda a la hora de reflexionar sobre la propia vida, estructurar las experiencias vividas, los aprendizajes, lo que el paciente terminal quiera dejar como legado emocional a su entorno, a las generaciones venideras.

Esto sirve de ayuda a la hora de mirar hacia atrás y darse cuenta de que la vida que ha vivido y que está tocando a su fin es más rica de lo que a priori pareciera, lo cual permite invitar a cierta sensación de riqueza interior, la cual es de gran ayuda para afrontar los momentos finales.

Aquí se presenta un listado de posibles cuestiones que pueden ir siendo rellenadas por el paciente, con o sin ayuda de su entorno (también recomendable para hacer en personas que no tengan enfermedad terminal):

  1. ¿Qué ámbitos de la vida (familia, trabajo, tiempo libre, formación, ocio, deporte, etc..) han sido de mayor importancia?
  2. Establezca una lista de las cosas que haría de otra manera o directamente no haría, de poder vivir de nuevo otra vida?
  3. ¿Cuáles son sus valores principales más importantes?
  4. Establezca una fotobiografía. Busque fotos de su vida y ordénelas por su contenido emocional.
  5. Busque una foto de sí mismo en un momento importante de su vida. Si no tiene acceso a ello, imagine y describa su foto ideal.
  6. Comparta una lista de cinco frases de sabiduría que le hayan tocado emocionalmente.
  7. ¿Qué libros recomendaría a otras personas?
  8. ¿Cuál es la filosofía de vida que más le ha servido y que quisiera compartir con otros?
  9. ¿De quien ha aprendido mucho y el qué?
  • ¿Hay algún poema que le emocione mucho y quiera compartir?
  • ¿Cómo querría que fuera recordado?
  • Si pudiera resumir una frase que definiera su vida, ¿Cuál sería?