Cuaderno 7
Claves para una escucha activa en un proceso terminal.

Es fundamental crear un clima de confianza en el entorno en el que se va a proceder la escucha.
Aunque pueda parecer obvio, conviene mencionar la confidencialidad de lo que se exprese, para que el paciente se sienta cómodo.
Acoger con amabilidad y gentileza a quien se nos está expresando, teniendo comprensión y paciencia dado que es probable que el que esté compartiendo hable de temas nuevos y difíciles para él.
Generalmente la situación es entorno a una cama lo cual invita a sentarse cerca del paciente, pero si no es el caso preponderar escuchar desde una silla, en lugar de hacerlo de pie, ya que esto transmite sensación de que el escuchante le dedica tiempo y genera por motivos de altura mucha más cercanía que si se hace en alturas desfasadas.
De hacer escucha activa desde la cama, observar de qué lado de la cama el paciente se encuentra más cómodo, sobre todo en edades avanzadas los pacientes refieren escuchar mejor de un oído que de otro.
Si bien se recomienda reducir los ruidos externos disuasorios, como radio y televisión, en ocasiones es de ayuda una música de fondo suave con la que el paciente asocie algún estado emocional de su vida, dado que eso permitirá hablar y escuchar desde un alto grado de emocionalidad a la par que abre la conversación, con elementos histórico-musicales, permitiendo seguir luego por otros derroteros.
Cada persona tiene una jerga personal, hay términos que usan o no usan, bien sean coloquiales, culturales, biográficos o geográficos. Es importante entender “el idioma” en el que habla el paciente, y lejos de corregirle, tratar de usar el mismo tipo de lenguaje, las mismas metáforas que él suele usar.
En el mayor tiempo de lo que dure la escucha activa, es importante dirigir la mirada al paciente, que se sienta escuchado con la mirada, no distraerse con elementos externos, como mirar en exceso a la ventana, a los aparatos médicos, etc.. En algún momento a su vez si la conversación es excesivamente emocional, se puede desviar un poco la mirada hacia otro lugar, para que lo que antes era atenta escucha con la mirada no se convierta en sentirse interrogado, vigilado o atravesado con la mirada.
Es importante mostrar interés por lo que el paciente está expresando aún si esto aparentemente no pareciera tenerlo, por principalmente tres razones, es importante que el paciente se sienta escuchado, porque pueda tener importancia para él mismo aunque para el escuchante no, y porque en muchas ocasiones una conversación profunda es la continuación de unos inicios dialécticos superficiales o titubeantes.
Para la escucha activa es importante mantener el flujo del intercambio de información entre paciente y escuchante, pero a su vez es fundamental mantener los silencios, que suelen ricos en contenido emocional. Por lo cual es importante no interrumpir ni finalizar las frases del paciente, aunque parezca que le cuesta encontrar nexos de unión.
Para respetar tanto al paciente como para inculcar un alto grado de calidad a la conversación es importante ser coherente con lo que se emite y no establecer falsas promesas, que solo harán perder credibilidad como interlocutor al escuchante.

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